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sábado, 29 de agosto de 2009

Zapatero anuncia una subida de impuestos

El Gobierno revisará la deducción general de 400 euros en el IRPF porque la situación económica que propició su creación «ha cambiado»
CÉSAR CALVAR COLPISA. MADRID/ la Verdad
José Luis Rodríguez Zapatero estrenó curso político con uno de los anuncios más impopulares que puede hacer un gobernante: avisó a los contribuyentes de que deben prepararse para una subida de impuestos que se hará efectiva en el año 2010.
Esa revisión fiscal será «limitada», tendrá un carácter «temporal» en el caso de algunas figuras tributarias y estará presidida por la «moderación» para facilitar la recuperación económica una vez que «lo peor de la recesión y de la destrucción de empleo ha pasado», insistió el presidente del Gobierno tras la reunión del Consejo de Ministros de ayer.
La subida de impuestos que proyecta el Gobierno, avanzada ya por la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, y por el ministro de Fomento, José Blanco, está en la base del prodigio que el Ejecutivo quiere lograr con los presupuestos del año que viene: rebajar el déficit desde casi el 10% del PIB con que acabará 2009 hasta el 7,9% previsto para 2010 en el último cuadro macroeconómico, con miras a situarlo en 2012 por debajo del 3%, que marca el pacto europeo de estabilidad. Y todo ello en medio de una recesión que ha hundido los ingresos y multiplicado los gastos. No será fácil. A las dificultades del momento económico habrá que añadir las que encontrarán los socialistas para sacar adelante la ley de Presupuestos en el Congreso. El PP ya avanzó un otoño caliente, en el que presentará una batería de iniciativas parlamentarias para frenar el alza fiscal.
Rodríguez Zapatero acompañó su anuncio de que a partir de enero habrá que apretarse aún más el cinturón con varios mensajes destinados a apaciguar los ánimos de los contribuyentes e infundir calma. El Gobierno quiere que la revisión se realice bajo el principio de «moderación». Explicó que hay que respetar la actividad de las empresas y los ingresos por el trabajo, es decir, las rentas de los asalariados, que determinan su poder adquisitivo. Los ajustes atenderán a criterios de «progresividad» y buscarán «preservar» a la clase media y a los trabajadores.
Presión baja
Esta última puntualización hace pensar que el IRPF podría no ser el centro de la futura reforma fiscal. «Habrá algún ajuste, algún cambio, alguno al alza, alguno a la baja, pero en todo caso serán limitados y en algún caso con carácter temporal».
El presidente del Gobierno recordó que la actual presión fiscal es la más baja desde 1995, inferior en siete puntos a la media europea. La política fiscal, subrayó, «debe responder a la coyuntura económica y a las necesidades de la recuperación».
El jefe del Ejecutivo dio muy pocas pistas sobre los cambios tributarios que incorporará la futura ley de Presupuestos. Tan sólo admitió que «hay margen» para revisar la muy criticada deducción general de 400 euros en el IRPF aprobada en 2008. Detalló que esta medida se creó para «aliviar» la situación de muchas familias y preservar su capacidad de consumo en un contexto marcado por la subida de la inflación y la escalada del euríbor, que encareció las hipotecas hasta niveles insoportables para muchos hogares.
Rodríguez Zapatero insistió en que esa situación «ha cambiado». No quedó claro si esa frase lleva implícito el fin de esta deducción -que resta a la recaudación unos 4.000 millones de euros al año- o si quiere decir que este beneficio se restringirá a determinados contribuyentes. «Estará en función del escenario y el diálogo parlamentario, vamos a esperar a la ley de Presupuestos», zanjó. Lo que dejó claro es que no existe «ni la más mínima posibilidad» de suprimir el llamado cheque-bebé, la ayuda de 2.500 euros por nacimiento de hijo, ya que se trata de una medida que tiene que ver con la protección social.
IVA y alcohol
A falta de concretar qué sucederá con el IRPF y con los 400 euros, quedan el IVA y los demás impuestos indirectos, que gravan el tabaco, la gasolina -ambos ya subieron el pasado mes de junio- y el alcohol, que se libró de la última revisión al alza. También está la opción de la fiscalidad 'verde', que podría formar parte de la futura ley de economía sostenible para penalizar las emisiones contaminantes. De momento, está por ver si esta iniciativa tiene o no capacidad recaudatoria.
El presidente evitó pronunciarse acerca de la eventual aplicación de otras medidas excepcionales de ahorro, como una congelación de sueldos de los funcionarios. Sobre ese particular señaló su disposición a mantener el «diálogo» y la «concertación» con los empleados públicos, que «han sabido, saben y sabrán» siempre acompañar al país en sus buenos y malos momentos. En todo caso, dejó claro que «no habrá una imposición del Gobierno».
Los anuncios de Rodríguez Zapatero fueron censurados por el PP. Su coordinador económico, Cristóbal Montoro, pidió a los ciudadanos, y sobre todo a las clases medias, que se preparen para pagar más impuestos «hasta que salgamos del lío provocado por el despilfarro incesante de un presidente que ha tirado la casa por la ventana en su forma de gobernar y que nos ha llevado a este déficit y a esta deuda». Para Montoro, la solución a esta crisis no es subir los tributos sino llevar a cabo una reforma «que alivie la presión sobre familias y emprendedores».

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